De un Desarrollador Senior de la "Vieja Guardia" a un Analista de Observabilidad
Por: Yonan Ramirez
24 de enero, 2026
Soy de la vieja guardia. De los que se curtieron con Delphi y Visual Studio haciendo aplicaciones de escritorio. A lo largo de los años me convertí en un Full Stack "todoterreno": PHP, Node, React, Python… pónganme el lenguaje que quieran, y yo les entrego el código funcionando.
Pero había una verdad incómoda que me perseguía, una sensación que creo que todos los desarrolladores hemos tenido a las 3 de la mañana: era muy bueno construyendo, pero estaba ciego ante lo que pasaba después.
Recuerdo un día en particular que marcó el inicio de mi "crisis" y mi posterior renacimiento.
Estábamos listos para un despliegue. Mi código compilaba perfecto. Las pruebas locales pasaban en verde. Pero la app se quedaba congelada en el splash screen. Muerte súbita.
Estuve un día entero —sí, las 8 horas y el estrés extra— intentando adivinar qué pasaba. Al final, el culpable era un plugin externo que, tras una actualización silenciosa de dependencias, se había vuelto incompatible. Un día de vida perdido por no tener visibilidad. Por no saber qué estaba gritando el sistema por dentro.
El miedo al "Inframundo"
Confieso algo: antes de dar el salto, la infraestructura me aterraba.
Para mí, el código era mi zona segura, la punta del iceberg. Todo lo que había debajo —los servidores, la red, la disponibilidad, el monitoreo— era el "inframundo". Un lugar oscuro donde vivían los SysAdmins y al que yo no quería bajar. Me daba miedo, sí, pero también me generaba una curiosidad inmensa.
¿Cómo se sostiene todo esto cuando yo cierro mi IDE?
El encuentro que cambió mi carrera (La historia de Nequi)
Mi transición no fue un plan calculado; fue un encuentro humano.
Trabajaba en Nequi como desarrollador transversal. Un día, Diego Fernando Enciso tocó a mi puerta. Diego es una de esas eminencias técnicas que, además, tiene un carisma brutal. Me invitó a una prueba de concepto (POC) para implementar Dynatrace.
Ahí ocurrió la magia. Hicimos match instantáneo. Trabajamos codo a codo como si nos conociéramos de toda la vida.
En esa POC, dejé de ver "código" y empecé a ver "ecosistemas". Entendí que mi trabajo no terminaba cuando cerraba el ticket de Jira. Al configurar la herramienta y ver por primera vez las trazas completas de una transacción, me enamoré. No del software, sino de la verdad que te dan los datos.
Dias despues se hablamos con la gerencia de TI: Disponibilidad y se logro algo histórico: conformar el primer equipo de Observabilidad de la organización. Diego con la visión estratégica y liderazgo, yo desde la vertical de producto y analítica.
De cerrar tickets a entender el negocio
Hoy, mi visión es radicalmente distinta.
- Como Dev, mi obsesión era el "Criterio de Aceptación". Si funcionaba, listo.
- Como Analista de Observabilidad, mi obsesión es la estabilidad.
He tenido que conectar dos mundos que suelen estar aislados: TI y Producto. Lo que más me costó entender al principio fue la trazabilidad de los servicios (ese mapa invisible de quién habla con quién), pero una vez lo entiendes, es como encender la luz en una habitación oscura.
Tecnologías como OpenTelemetry me volaron la cabeza por su capacidad de estandarizar ese caos. Entendí que los logs, las métricas y las trazas no son "basura" que guardamos por si acaso; son la evidencia que necesita el equipo de fraude, la respuesta que exigen los entes legales y la brújula para que el negocio tome decisiones.
¿Por qué ahora?
Si estás leyendo esto y eres desarrollador, te doy un consejo: sal de la caja negra.
En Latinoamérica seguimos viendo la observabilidad como un "monitoreo reactivo" —una alarma que suena cuando todo ya se rompió—. Pero el futuro (y el presente) es proactivo. Es usar los datos para que el sistema no se rompa, o para entender por qué el usuario abandonó el carrito antes de que ventas se de cuenta.
No necesitas gastar dinero para empezar. Descarga Grafana, juega con Jaeger, entiende qué es un trace. Créeme, la próxima vez que tu app se quede pegada en el splash screen, agradecerás haber dado el salto.